Finalizada la Guerra Civil, en 1939 Don Diego Contreras, natural de Sorbas, decide encargar a los famosos Talleres Rius de Barcelona, las imágenes de San Roque, patrón de Sorbas, San Antonio de Padua y un grupo escultórico de Nuestra Señora de las Angustias, advocación que no existía en Sorbas con anterioridad a la Guerra.